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  • EL SISTEMA DE PAGO INTERNACIONAL, ESCENARIO PARA LA GUERRA ECONOMICA (I)

    Dentro del Sistema Monetario Internacional creado bajo la falacia de garantizar, entre otros, la libertad de intercambio transfronterizos, el sistema de pagos internacional (SPI) comienza a jugar un papel importante como mecanismo de dominación. En este sentido, es importante señalar que el principal SPI es el SWIFT, acrónimo de The Society for Work Interbank Financial Telecommunication con traducción al castellano como, la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales.

    Es un grupo cooperativo  fundado en Bruselas en 1973, que estableció un lenguaje universal y un mecanismo estándar para las transacciones financieras internacionales con un sistema de proceso de datos compartidos y una red de telecomunicaciones, que ha logrado entrelazar, mediante el denominado Código SWIFT -clave de identificación bancaria-, más de 11.000 entidades financieras en 204 países. Funciona de manera centralizada con tres centros de datos, ubicados en Estados Unidos (EEUU),  Holanda y Suiza. En la actualidad, la mayor parte de las transacciones financieras entre los países se ejecuta en esta plataforma.

    Hasta este punto, podría apreciarse como una herramienta que solo apoya el funcionamiento del SPI; situación que no es así, puesto que el talón de Aquiles o la deformación del sistema, está representado por la fuerte  influencia e intervención de los EEUU,  que dictamina, cuando así lo considera conveniente, cuales  operaciones deben bloquearse y cuáles no. Es decir, convirtió este sistema, en un instrumento político de presión y sometimiento a aquellos gobiernos, instituciones, personas jurídicas o naturales que vaya en contra de sus intereses.

    Por ejemplo, en el marco de las sanciones impuestas a Irán, con el pretexto de su programa nuclear, el gobierno de EEUU presionó a la administración del SWIFT para excluir a los bancos iraníes, hecho cristalizado el 17 de marzo de 2012. Dos años más tarde, un aliado incondicional de EEUU, Gran Bretaña, solicitó la desconexión de las instituciones financieras con asiento en Rusia. La empresa rechazó esta petición, pero sigue vigente, la capacidad de EEUU, y por consiguiente de sus aliados para impedir operaciones mediante este código, disponiéndolos  de una importante arma que puede ser utilizada en la guerra comercial y/o económica que le declaren a cualquier país; como ocurre en estos momentos contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, Turquía, Rusia y China, entre otras. Por otro lado, el sistema le permite hacer del conocimiento de las autoridades  estadounidenses todos los datos inherentes a las trasferencias.

    Ante tal situación, tanto China como Rusia, se activaron en la configuración de sistemas alternos, sin ningún tipo de condicionamiento y orientados en la construcción de un nuevo orden financiero. Es así como nace, el Sistema de Pagos Internacionales de China (CIPS) y la propuesta rusa del Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SFPS). Por el lado europeo,  se apertura espacio con el IBAN (International Bank Account Number-Código Internacional de Cuenta Bancaria), mientras en Suramérica, se impulsa el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE). En próxima entrega abordaremos estas opciones.

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  • EL ESEQUIBO, EN LA MIRA DEL GRAN CAPITAL

    La utilización del derecho internacional público para presionar a naciones soberanas, se demuestra una vez más, cuando la Corte Internacional de Justicia -quien en fecha del 17 de marzo de 2020, había anunciado, la suspensión por tiempo indefinido, debido a la pandemia del Covid19, de todas sus audiencias y actividades procesales-, decidió retomar solamente, el pasado 30 de junio de 2020, la audiencia referente al diferendo sobre el Esequibo que interpuso de manera unilateral la República Cooperativa de Guyana; audiencia, a la cual, Venezuela había señalado con anticipación que no asistiría, al no tener la mencionada corte, jurisdicción para abordar el tema. Este proceder devela la desfachatez que se fomentan desde las instancias internacionales, creadas  para garantizar la dominación imperial.

    La Guayana Esequiba, en su momento, perteneció al imperio español dependiente de la Capitanía General de Venezuela, situación que posibilito al momento de declararse la independencia, mediante la aplicación del principio del Uti Possidetis Juris, ser incorporada a las Provincias Unidas de Venezuela. A finales del siglo XIX, el imperio británico se apropia indebidamente, a través del laudo arbitral de 1899, del cual, la nación demando su nulidad y logro el Acuerdo de Ginebra en 1966, donde se reconoce la controversia limítrofe y la implementación de medios pacíficos para su solución.

    La zona en reclamo, está integrada por una extensión de 159.500 km2 que forma parte del Macizo Guayanés con una área costera de aproximadamente 435 kilómetros desde Punta Playa hasta la desembocadura del rio Esequibo; concibiendo derecho a la Plataforma Continental y por ende a la Zona Económica Exclusiva, en este caso, rica en actividad pesquera y con importante reservas petrolíferas, pretendidas por las grandes trasnacionales, particularmente la Exxon Mobil. En la actualidad, esta empresa tiene operaciones en el Campo Stabroek Block de 26.800 km2.

    Adicional a la fuente energética, el territorio en discusión, cuenta con recursos naturales y minerales como oro, diamantes, coltán, bauxita, manganeso, mica y uranio. Asimismo, es abundante en agua dulce y cuenta con más de 8 millones de hectáreas de bosques y una biodiversidad importante de flora y fauna. Esta multiplicidad de recursos es apetecida por el gran capital, que se une a la agresión en contra de la patria de Bolívar, mediante la promoción y financiamiento de conflictos que les permita obtener prebendas del gobierno de Guyana y lograr concesiones u otra figura para la explotación de los mismos.

    Hace días, voceros de EEUU solicitaron al gobierno de Guyana, permisos radiales –que fueron rechazados-, como excusas, para invadir el espacio radioeléctrico nacional. Como podemos apreciar, no solo pretenden utilizar ese país como coejecutor de la operación tenaza, conjuntamente con Brasil y Colombia; sino, producirle beneficios a las transnacionales y factores que manejan la política exterior de EEUU y del Reino Unido, quien intenta restituir su papel colonizador.

     

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  • LA INTEGRACIÓN BOLIVARIANA COMO INSTRUMENTO DE EMANCIPACIÓN (V)

    Como se ha señalado en las entregas anteriores, el Alba-TCP, la Unasur y la Celac son visiones que nacieron a la luz de las ideas inmersas en el pensamiento de Simón Bolívar y José Martí, quienes planteaban la necesidad de lograr uniones a través de enfoques integrales que tomen en cuenta las realidades de cada nación y que, independientemente del tamaño de su economía, de la población y de su fuerza militar, se establezca una relación equilibrada que tenga como elementos centrales, la cooperación, la buena vecindad, la solución pacífica de los conflictos, la no injerencia en los asuntos internos de los países y la libre autodeterminación.

    Sin dejarnos llevar por un sentimiento nacionalista, resaltamos el enorme liderazgo y visión del comandante Chávez, conjuntamente con los presidentes progresistas y de izquierda de la primera década del presente siglo en Latinoamérica, con quienes se cristalizaron novedosas iniciativas integracionistas y se logró en la IV Cumbre de Las Américas efectuada en el año 2005 en la ciudad de Buenos Aires, derrotar la propuesta del Área de Libre Comercio para Las Américas (Alca) impulsada por el gobierno de EEUU desde el año 1994. Fue el momento del ¡Alca, al Carajo!

    Esta situación abrió la compuerta para la confrontación de dos modelos en nuestra América, por un lado, el basado en criterios de ganar-ganar con pleno auge y por el otro, el neocolonial y de dominación propuesta por el gobierno de EEUU. Partiendo de estos hechos y tomando en consideración la perspectiva multipolar pregonada en la nueva orientación, se fomentan  espacios más allá del continente que permiten el encuentro como bloque con África y Medio Oriente a través de la Asociación América del Sur y África (ASA) y la Asociación de América del Sur y Países Árabes (Aspa). Asimismo, con Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, como presidentes del gigante del sur, se promocionan lazos con el denominado grupo de los BRICS, acrónimo de las cinco economías emergentes del mundo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

    Como era de esperarse, este avance es respondido por el imperio estadounidense con desestabilización de gobiernos y participación indirecta en los procesos electorales que consiguieron cambiar la correlación de fuerzas en la región, iniciándose de manera inmediata un desmontaje de la integración bolivariana en construcción; logrando, por ahora,  una especie de parálisis; a excepción del Alba-TCP que resiste incluso la posición inducida que asumió: Ecuador, Bolivia y El Salvador.

    La pandemia del Covid19 ha colocado en el debate la cooperación y complementación entre naciones como mecanismo para abordar determinados problemas que por sí solo no lograrían resolverse, más aún, cuestiona la efectividad de los modelos tradicionales de integración; pero, también rescata la esencia holística y altruista de los esquemas que se impulsaron a inicios del siglo XXI, los cuales, con el intercambio y la solidaridad demostrada por China, Rusia e Irán, pueden convertirse, a su vez, en instrumentos de emancipación para la superación de la pobreza y la desigualdad existente.

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  • LA INTEGRACIÓN BOLIVARIANA COMO INSTRUMENTO DE EMANCIPACIÓN (IV)

    El mundo del Siglo XXI que ya se asoma sobre el horizonte, no será bipolar, tampoco unipolar, gracias a Dios será multipolar”, con esta frase como candidato presidencial, Hugo Chávez, el 12 de agosto del año 1998 en el Palacio de las Academias en Caracas,  le expresaba al mundo la orientación de su política exterior basada principalmente  en las ideas de Simón Bolívar. La misma comienza  a concretarse simultáneamente con el ascenso y apoyo de gobiernos progresistas que propició, en primer término, la fundación del ALBA-TCP, para luego dar paso en el año 2007 a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y cristalizar en el año 2011, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

    UNASUR nace bajo una perspectiva soberana, excepta de cualquier influencia imperial, donde se propone sobre la base del dialogo sincero, respetuoso y equilibrado, un espacio de integración cultural, social, económico y político entre los pueblos suramericanos, con la finalidad de combatir la desigualdad y la pobreza; a la par, de lograr la inclusión social y favorecer la participación ciudadana en aras de fortalecer la democracia en la región.

    En este orden, destacamos elementos del pensamiento del Libertador  expuesto en la Carta de Jamaica – “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, deberían, por consiguiente, tener un solo Gobierno que confederarse los diferentes estados que hayan de formarse”-, que fueron considerados para la creación de la CELAC con la participación de los países de América, a excepción de EEUU y Canadá, lo cual constituyo un gran triunfo de la visión bolivariana sobre la política de dominación estadounidense promovida desde la Organización de Estados Americanos (OEA). La CELAC podemos compararla con el Congreso Anfictiónico  de Panamá realizado entre el 22 de junio y el 15 de julio del año 1826, que produjo acuerdos establecidos en “El Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua

    El ALBA-TCP, la UNASUR y la CELAC son expresiones soberanas, complementarias y de cooperación –constructoras de una ciudadanía e identidad propia, libre de ataduras hegemónicas- que chocan contra  la política injerencista de EEUU asentada en la doctrina Monroe y las intenciones neocoloniales de la Unión Europea y el Reino Unido, quienes han utilizado diversos mecanismos de presión para paralizar y debilitar el avance de estos esquemas de nuevo tipo, objetivos alcanzados parcialmente debido al retorno de gobiernos de derecha, con los cuales han conseguido crear mecanismos paralelos como el denominado Grupo de Lima y el Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina (Prosur).

    El Covid19, los tiempos por venir y la posición individualista –sálvese quien pueda- asumida en momentos de pandemia por países del orbe capitalista en nuestra región, agrupados incluso bajo un mismo formato de unión, han hecho girar la mirada a las experiencias de los modelos de concepción bolivariana que abordan los procesos integracionistas de manera integral y consideran al ser humano como sujeto y acción de la gestión gubernamental solidaria entre naciones.

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  • LA INTEGRACIÓN BOLIVARIANA COMO INSTRUMENTO DE EMANCIPACIÓN (III)

    En las entregas anteriores hemos destacado al ALBA-TCP como un modelo de integración desarrollado bajo el pensamiento bolivariano para abordar nuevos tiempos y realidades mediante innovadores mecanismos; tal es el caso, del Acuerdo de Cooperación Energética solidaria conocido como Petrocaribe,  el cual arriba a los 15 años de su fundación con la visión de enfrentar las desigualdades presentes para  el acceso a los recursos energéticos a través del intercambio novedoso, justo y equitativo entre los países integrantes pertenecientes a la región del Caribe, Centroamérica y Suramérica.

    Por otro lado, en enero del año 2008 se firma  el Acta Fundacional del Banco del Alba, con el objetivo de construir una plataforma financiera que impulse el desarrollo económico y social en el área de influencia. Ésta vendría a complementarse con el  Sistema  Unitario  de  Compensación  Regional  de  Pagos (SUCRE) creada en el año 2010, para procesar los pagos internacionales entre los miembros del Consejo Monetario Regional del SUCRE.

    Este mecanismo rompería la dependencia de la divisa estadounidense, mediante una moneda virtual denominada SUCRE, que funge como unidad de cuenta entre los bancos centrales y las instituciones financieras para transar las operaciones comerciales de exportación e importación de bienes y/o servicios efectuada por los distintos agentes económicos integrantes del sistema. La liquidación interna se realiza en moneda local.

    El virtuoso triángulo energético, financiero y comercial, promovido desde el ALBA-TCP -al cual le agregamos el PETRO-, representa una alternativa al esquema de dominación impuesto desde los centros hegemónicos, razón por la cual ha sido atacado constantemente por el gobierno de los EEUU, bien sea como bloque o a través de la desestabilización de sus gobiernos progresistas.

    La pandemia del Covid-19 que ha afectado la existencia de la humanidad, nos convoca a construir un nuevo orden económico, por tal motivo, es necesario consolidar las propuestas de índole multilateral-reciproca a fin de potenciar y aprovechar las fortalezas y ventajas competitivas y comparativas de cada nación, a la vez de enfrentar conjuntamente las amenazas y debilidades.

    En este sentido, la Alianza Bolivariana ha decidido reimpulsar estos instrumentos, que se han visto perjudicado en los últimos años por la agresión imperial, así como,  proponer para  el debate lo planteado por Venezuela -en la reunión del XX Consejo Político y X Consejo de Complementación Económica-, de crear un Fondo Humanitario Internacional que permita aliviar y mitigar los efectos sociales y económicos negativos que puedan derivarse de una eventualidad natural o ambiental.

     

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  • LA INTEGRACIÓN BOLIVARIANA COMO INSTRUMENTO DE EMANCIPACIÓN (II)

    El ALBA-TCP como espacio de encuentro en opinión de Absell (2012)[1], combina elementos ideológicos e históricos para producir una conciencia social unificadora en torno al legado de los libertadores latinoamericanos que permita formar una identidad política contra-hegemónica. La salud, lo social, la solidaridad, lo político y lo económico -con su principal herramienta Petrocaribe  y el Banco del Alba-, conservan un equilibrio, a la par, de mantener una posición firme en defensa de la soberanía universal.

    Aun cuando el gobierno de EEUU ataca este bloque regional, sus países han demostrado una mayor eficiencia para enfrentar el Covid19. Para ejemplificar, tomamos en cuenta las estadísticas publicadas en  https://www.worldometers.info/coronavirus/[2], donde integrantes del ALBA-TCP como Cuba, Nicaragua y Venezuela que sufren el bloqueo económico, presentan mejores indicadores en comparación con miembros del Grupo de Lima (Brasil, Colombia y Perú). La alianza bolivariana tiene un nivel de recuperación del 57.14 % contra el 53.36 % a pesar de contabilizar venezolanos  que retornan de otros países[3]; mientras, la mortalidad es del 2.24 % contra el 4.30 %.

    País Contagiados Recuperados % Fallecidos %
    Cuba

    2.315

    2.113

    91.27

    85

    3.67

    Nicaragua

    1.823

    1.238

    67.91

    64

    3.51

    Venezuela

    4.048

    1.327

    32.78

    35

    0.86

    Brasil

    1.111.348

    594.104

    53.45

    51.407

    4.63

    Colombia

    71.183

                28.968

    40.70

    2.310

    3.25

    Perú

    257.447

    145.320

    56.45

    8.223

    3.19

    Estos datos invitan  a la reflexión sobre el modelo de integración a fomentar en la época post pandemia, donde la cooperación y solidaridad deben tener un papel primordial, para fortalecer a su vez, el multilateralismo y apoyar -en el caso de la pandemia-, la gestión que lleva adelante la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

    Partiendo del ideario de Bolívar y Martí destacamos los elementos subyacentes en su visión integracionista que promueve el desarrollo integral de las naciones,  consideraciones que fueron enarboladas por Chávez y Fidel al momento de crear este innovador enfoque de unión que ha demostrado, por encima del esfuerzo imperial de EEUU para desintegrarlos, la urgencia de complementarnos -sin sometimiento alguno- para enfrentar de manera conjunta los problemas que afectan  a la región. Precisamente, en días recientes se efectuó la Cumbre de Alto Nivel del ALBA-TCP donde se evaluó el escenario regional y su perspectiva económica bajo la óptica de la pandemia, acordándose convocar el Consejo Político y Económico para el próximo 29 de junio.

     @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

    [1] Absell, C. D. (2012). El ALBA-TCP mirado con buenos ojos. Problemas del Desarrollo.

    [2] Recuperada el 23 de junio de 2020 a las 8:00 a.m.

    [3] De acuerdo a información suministrada por el MPP para la Salud,  el 80 % de los casos registrados como contagiados corresponde a connacionales que retornan al país, mayormente de Colombia, Brasil y Perú.

  • LA INTEGRACIÓN BOLIVARIANA COMO INSTRUMENTO DE EMANCIPACIÓN (I)

    El Covid19 ha puesto de manifiesto la inefectividad de los esquemas de integración que privilegian el funcionamiento de la economía por encima del ser humano, bajo la oferta de construir espacios donde se alcance una mayor competitividad a través de la libre circulación de la fuerza de trabajo, bienes, tecnología y servicios que impulsen el crecimiento económico. En nuestro hemisferio, apreciamos formatos cepalistas y neoliberales, reforzados por la Alianza para el Progreso y el Consenso de Washington, que han quedado al desnudo para enfrentar la pandemia: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Mercado Común del Sur  (MERCOSUR), la Alianza del Pacifico (AP), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y los Tratados de Libre Comercio (TLC).

    Razón, tuvo el comandante Chávez para fomentar conjuntamente con la ola de gobiernos progresistas en Latinoamérica, de la primera década de este siglo,   gestiones gubernamentales no convencionales en busca de la superación de la pobreza y desigualdad existente en la región. Para tal objetivo, se propusieron aprovechar las bondades y fortalezas de cada nación, para colocarlas en función de los intereses comunes mediante proyectos de integración, partiendo de la complementación comercial, financiera,  tecnológica, cultural y social.

    En el año 2004, Hugo Chávez y Fidel Castro acuerdan la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la cual en el año 2006 con la incorporación de Bolivia tras el triunfo de Evo Morales se incluye el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), lo que condujo a la denominación (ALBA-TCP). Un año más tarde, nace la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y se cristaliza la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en el año 2011.

    Una época de integración con inspiración bolivariana y martiana, basada en la justicia social con nuevos consensos políticos y preferencia en  los derechos sociales y autonomía en la implementación de las políticas públicas, lo cual fue calificada por Pia Riggirozzi y Diana Tussie (2010)[1], como un regionalismo “post-hegemónico”. En este sentido, destacamos inicialmente al ALBA-TCP como una alianza de países que unieron sus capacidades y fortalezas, “en la perspectiva de producir las transformaciones estructurales y el sistema de relaciones necesarias para alcanzar el desarrollo integral requerido”[2].

    El ALBA-TCP supera la visión economicista, al establecer como prioritario, convenios en el área educativa, de salud, cultural y de seguridad cooperativa; por ejemplo, el programa de alfabetización “Yo sí puedo” que ha enseñado a leer y escribir a más de cinco millones de pobres, la misión milagro para la atención de afecciones oftalmológicas, el intercambio y formación de médicos integrales que no solo han atendido a los sectores más alejados y vulnerables, sino sirven de modelo para el mundo entero al demostrar como enfoques integracionistas de orientación bolivariana –atacados de forma inclemente por el imperialismo- han obtenido mejores resultados en temas tan complejo como la pandemia que azota el planeta.

     

    @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

    [1] Riggirozzi, P. y Tussie D (2010). The Rise of Post-Hegemonic Regionalism

    [2] https://www.portalalba.org/index.php/alba/documentos/35-que-es-el-alba-tcp [Recuperado el 16 de junio de 2020]

  • CHÁVEZ, COOPERACIÓN Y COVID-19

    Al poco tiempo de asumir la presidencia, Hugo Chávez, realiza una gira  por el Medio Oriente con la intención de sensibilizar a los países miembros de la OPEP sobre la urgencia de establecer acuerdos viables para la recuperación de los precios del petróleo que se ubicaban en 7 $/b. Este hecho, marca un hito en el cartel petrolero, por un lado, al lograr internalizar el cumplimiento de los recortes reales en la  producción y por el otro, al impulsar relaciones que abren el compás para un marco de complementariedad.

    El presidente Chávez visita la República Popular China en octubre del año 1999, gesto que es devuelto por el presidente Jiang Zemin en el año 2001 con su arribo a Caracas. A partir de estos encuentros, se efectúa un relanzamiento de las relaciones que condujo a la Asociación Estratégica para el Desarrollo Compartido y  a la creación de la Comisión Mixta de Alto Nivel China-Venezuela.

    Durante la realización de la Asamblea General  de la ONU en el año 2000, se concreta el primer encuentro entre Vladimir Putin y Hugo Chávez que se traduce en una gira  del mandatario venezolano a Moscú en mayo del  año 2001 -hacía  215 años que Francisco de Miranda recurre a la  zarina, Catalina II, para solicitarle apoyo para la causa independentista-. El presidente Putin visita Caracas en noviembre del año 2008. Estos eventos potencian la alianza estratégica en la esfera económica, tecnológica  y militar.

    Del encuentro consuetudinario de Chávez y Fidel Castro, nace el concepto de las misiones sociales en el año 2003,  mediante el innovador convenio energético-social que consistió en el intercambio de petróleo por saberes expresados inicialmente, en un contingente de médicos cubanos desplegados a lo largo y ancho del país con el programa misión Barrio Adentro.

    Como fiel exponente de la unión pregonada por el Libertador Simón Bolívar y teniendo bien definido el sendero por el cual encaminaría a la revolución bolivariana, Hugo Chávez, apertura y fortalece vínculos con países -que a pesar de no tener mayor interacción en ese momento y no pertenecer al entorno tradicional-, ofrecían una alternativa a la hegemonía estadounidense. Es así como, impulsa una serie de acuerdos bilaterales –algunos expuestos en los párrafos precedentes- y formatos de integración desde una óptica holística y altruista, respetando el principio de la libre autodeterminación de los pueblos.

    El enfoque multipolar de Chávez con criterios de cooperación, solidaridad  y apegado al derecho público internacional, retoma vigencia y fuerza ante la aparición y efectos de la pandemia del Covid-19, que ha demostrado la incompetencia de los esquemas de integración convencional para abordarla, al punto, que surge rivalidad entre miembros de un mismo bloque –por ejemplo, la Unión Europea-, por los insumos médicos y más grave, continúan avalando las sanciones inhumanas que impone el gobierno EEUU, el cual en vez de dedicarse a solventar su condición de primer país con contagiados, sigue con su posición intervencionista. En contrapartida, observamos a naciones víctimas del acoso estadounidense como, Irán, China, Rusia y Cuba; brindando apoyo al pueblo venezolano y convirtiéndose en defensores del derecho a la vida y del comercio justo y libre.

     @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

  • Diosdado Cabello dirige manifiesto al Pueblo Gran Colombiano en el 207° aniversario del Decreto de Guerra a Muerte

    MANIFIESTO AL PUEBLO GRAN COLOMBIANO…

    Animado por la noble causa que nos inspira, se hace impostergable dirigir algunas reflexiones a un pueblo con el que estamos fundidos por lazos históricos indisolubles. La generación libertadora, además de forjar tales lazos en su gesta heroica por la independencia, nos legó una enseñanza imperecedera sobre la importancia de la unidad como condición imprescindible de nuestra emancipación, cuestión que quedó labrada para siempre en la Campaña Admirable en 1813, Pantano de Vargas y Boyacá durante 1819.

    Las élites de ayer y de hoy han torpedeado el sueño del Libertador Simón Bolívar en el afán de convertir a las naciones de Colombia la Grande en reservorios de materias primas al servicio de potencias imperiales. El bienestar de nuestros pueblos amerita sobreponernos a tales desafíos y afrontar juntos la obra de alfarería de construir un mundo mejor.

    En la República Bolivariana de Venezuela, lugar donde también se concreta el realismo mágico con una inquebrantable resistencia, germina una esperanza de justicia social que combate la pandemia Covid-19 desde un enfoque distinto al de gobiernos neoliberales para poner en primer plano la vida.  Esto es consustancial a la idea bolivariana de alcanzar la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo. La visionaria idea del Libertador, “Para Nosotros la Patria es América”, también es parte esencial de nuestra manera de comprender a la región. Por consiguiente, asumimos como propios los dolores y las heridas de nuestros pueblos porque somos naciones hermanas que se abrazarán en la utopía necesaria de la Colombia concebida por el Congreso de Angostura y de la América unida concebida desde la concepción de la anfictionía bolivariana.

    Asumimos con el Presidente Benito Juárez sus palabras de 1.867 cuando sentenció que “…entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Hoy cuando desde el norte se proyectan nuevas agresiones contra Venezuela con creciente presencia militar estadounidense en América del Sur, paramilitarismo y la utilización de empresas contratistas que hacen la guerra, debemos ratificar que la paz siempre debe ser un imperativo en las relaciones entre nuestros pueblos. Las acciones militares estadounidenses afectarían a toda la región e inevitablemente, recrudecerían el conflicto interno colombiano. Permitir una nueva agresión armada contra Venezuela sería abonar el camino para una ignominiosa recolonización de América Latina. La paz del continente está en peligro. La autodeterminación de los pueblos está en juego.

    Exhortamos en la Patria Grande, a sus partidos políticos que enarbolan la bandera de las mayorías oprimidas, a los militares patriotas, a los pueblos originarios que anhelan la erradicación del racismo, a los movimientos sociales que con tesón construyen una nueva forma de hacer política, a las juventudes que con justas ilusiones derrochan valentía antiimperialista, a las mujeres que sueñan con un mundo donde sea posible su liberación plena, a los intelectuales honestos que con sus ideas alumbran el devenir de las luchas populares, a los defensores de derechos humanos, a los afrodescendientes que creen en una sociedad de iguales, a los congresistas que invocan la defensa de la soberanía, a la clase trabajadora que aspira nuevas relaciones sociales.

    Especialmente hacemos un llamado a la Colombia profunda, a la del líder comunero José Antonio Galán, a la que es genuina heredera del patriota Antonio Nariño, a quienes creen con Gabriel García Márquez en un mañana distinto, a no permitir una guerra fratricida así como a rechazar que se utilicen nuestros sagrados territorios como puestos de avanzadas de ejércitos de ocupación. No se puede aceptar el papel de Caín en Nuestra América.

    En América Latina y el Caribe hace falta aunar esfuerzos para una segunda independencia que contribuya a la emancipación humana y la salvación del planeta. Convocamos a nuestros pueblos a levantar con firmeza, voces y banderas de paz que rechacen la presencia de fuerzas especiales de EE.UU. en suelo colombiano con la excusa irónica de combatir el narcotráfico, para agredir militarmente a la patria de Bolívar y Chávez con el deliberado propósito de apropiarse de su territorio, de sus enormes riquezas e imponer a sangre y fuego la Doctrina Monroe. Hermanar nuestras voluntades, siguiendo nuevamente el ejemplo internacionalista de Antonio Ricaurte, permitirá labrar victorias como las que logramos juntos en Bomboná, Pichincha, Junín y Ayacucho. Somos irreductibles y defenderemos el futuro hasta las últimas consecuencias porque estamos convencidos de que hoy la batalla de Venezuela es a la América, lo que ayer la Batalla de Ayacucho significó para toda Suramérica.

    Con sentido bolivariano, latinoamericanista y antiimperialista, fraternalmente;

    CAPITÁN DIOSDADO CABELLO RONDÓN

    1er. Vice-Presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela

     

     

  • El bloqueo económico y el despojo de los activos nacionales (II)

    Al festín del saqueo, decretado por Juan Guaido e iniciado con Citgo, le sigue la empresa Monómeros Colombo Venezolanos S.A. que se encuentra en Colombia y cuenta con una capacidad instalada para producir 1,3 millones de toneladas de sustancias orgánicas e inorgánicas entre los complejos petroquímicos, Libertador Simón Bolívar y Antonio Nariño, ubicados en la ciudad de Barranquilla y Buenaventura, respectivamente. La firma cuenta con una nómina superior a 1.400 empleados y venía atendiendo cerca del 50% de los fertilizantes requeridos por el sector agrícola y el 70% de la demanda de los cultivadores de café, papa y palmas.

    En mayo del año 2019, se concreta la substracción de esta empresa -propiedad de Pequiven, filial de Pdvsa-,  mediante la acción de una  Junta Directiva “usurpadora” nombrada por la Asamblea Nacional en desacato (AND). Desde entonces, los venezolanos no conocemos el destino de los recursos que se generan y mucho menos, se han reportado ingresos a la empresa matriz y por ende al tesoro nacional. Sólo sabemos de las rencillas entre los partidos del G4 (UNT, AD, PJ, VP) que se disputan los cargos y contratos, al punto, que el Senador colombiano  José David Name[1] manifestó: “Hay que rescatar a Monómeros”, “solicito al Gobierno Nacional intervenir cuanto antes esta petroquímica, que está siendo despedazada por sus directivos”. Aparte de estos señalamientos, denunció, la disminución en la producción del año 2019 con relación al 2018 en un 22 % y un 30 % en comparación al 2017.

    La confiscación financiera continúa con el robo por parte del Banco de Inglaterra de 32 toneladas de oro monetario que cotizadas al día de hoy, superan los  $ 1.750 millones. Este hurto, es posible por la designación que hace la AND de una directiva para el Banco Central de Venezuela (BCV) que inmediatamente autoriza a la institución inglesa para la expoliación denunciada. Estos recursos, serán utilizados de manera articulada con las Naciones Unidas para la compra de insumos médicos que harán frente al Covid-19. En la actualidad, se desarrolla un juicio en Londres, donde se demanda la devolución del metal precioso.

    Con argumentaciones falsas y partiendo del yugo que impone el sistema financiero internacional, nos vienen escamoteando recursos por más de  $ 5.000 millones que estaban destinados al pago de alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales. El último caso, se presentó en abril de este año, cuando de manera unilateral y mediante ilícita orden de la Secretaría  del  Tesoro  estadounidense se transfieren $ 340 millones del BCV en cuenta del Citibank a una cuenta en la Reserva Federal.

    El bloqueo económico que promueve EEUU en colusión con Juan Guaido y su pandilla,  no solo, han perjudicado y distorsionado el funcionamiento del aparato productivo local, sino también, están posibilitando el despojo de activos reales y financieros de la nación.

     @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

    [1] Miembro del Partido Social de Unidad Nacional. Información publicada el 13 de abril de 2020 en portal: http://www.senado.gov.co/index.php/component/content/article/13-senadores/978-hay-que-rescatar-a-monomeros-senador-jose-david-name  (Recuperado 01 de junio 2020)