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23.Ene.2021 / 07:39 am / Haga un comentario

En la entrega anterior abordamos las funciones: promotora, reguladora planificadora, fiscalizadora, redistribuidora y estabilizadora, que tiene asignada el Estado por mandato constitucional. A éstas, podemos agregarle la prerrogativa de agente económico de forma unilateral o asociado a un tercero en los sectores que se consideren pertinentes desde el punto de vista productivo y soberano.

En este orden, el Estado Venezolano ha venido formulando planes de acción,  regulaciones,  leyes, incentivos a la producción o al consumo que orientan la utilización de las fuerzas productivas, de acuerdo a las ventajas competitivas y comparativas o decisiones ejecutivas. Desde la llegada del Comandante Chávez se propone una nueva concepción económica donde se privilegia lo sustentable y lo endógeno, con miras a transformar el modelo rentista, partiendo de la promoción de programas sociales compensatorios, conjuntamente con actividades productivas que privilegian microempresas y especialmente las formas colectivas de organización comunitaria.

El enfoque expuesto ha sido una constante a partir de las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, pasando por el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007–2013, para luego condensarse en el Plan de la Patria 2013-2019 y actualizarse en el Plan de la Patria 2019–2025, este último expuesto con las consideraciones que implica la agresión del gobierno EE.UU. al pueblo venezolano mediante un conjunto de sanciones que afecta el aparato productivo nacional, especialmente el sector petrolero y minero.

Los efectos perversos del esquema de sanciones no solo han retrasado la efectividad del Plan de la Patria, también, ha inmerso a la población en una situación económica que trastoca la calidad de vida alcanzada al año 2015, momento en el cual se había logrado triplicar el Producto Interno Bruto en relación al año 1998, disminuir la pobreza general –por el método de las necesidades básicas insatisfechas- en más del 50 %; y pasar de un coeficiente de Gini de 0.486 a 0.381, lo cual indica una mayor distribución igualitaria del ingreso nacional que se traduce en acceso a la salud, la educación, la alimentación, la recreación, entre otros; paralelamente, a una mayor capacidad de demanda por parte de la familia venezolana.

Indudablemente, como consecuencia del bloqueo económico, los índices del sector en los últimos años, no son nada favorable; por el contrario, visualizan las heridas de la guerra no convencional; que se expresan básicamente en un proceso inflacionario inducido -entre otras- por la manipulación de la tasa de cambio que limita el acceso a los bienes y servicios, así como, propician la pérdida del poder adquisitivo de los sueldos y salarios. Este escenario exige la máxima potencialidad y facultad del Estado para conjuntamente con el resto de los agentes económicos y sociedad en general enfrentar la agresión imperial.

Continuara…

www.ramonlobo.psuv.org.ve  / @LoboMRamon

Instagram: @RamonLoboMoreno RamonLobo@mastodon.social

 

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