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14.Ago.2020 / 04:44 pm / Haga un comentario

Como lo hemos señalado, otros sistemas de pago transfronterizo se vienen construyendo, producto de las amenazas de EE.UU, como propuestas globales que poco a poco van ganando espacio. Estas opciones son: el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SFPS) y el Sistema de Pagos Internacionales de China (CIPS); ya que el Código Internacional de Cuenta Bancaria (IBAN), se concreta como un acuerdo dentro de la zona euro.

En el ámbito regional, partiendo de la necesidad de un comercio internacional  libre y tomando en cuenta el dominio de la SWIFT (Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales), que puede ser utilizada para someter a aquellos gobiernos que EE.UU. considere un escollo; el ALBA-TCP implementó una moneda virtual definida como SUCRE (Sistema  Unitario  de  Compensación  Regional  de  Pagos) que funcionaría como unidad de cuenta para compensar entre los bancos centrales y hacer efectivas las operaciones comerciales y financieras, en moneda local de cada país, que  efectúen las unidades productivas y de servicios pertenecientes a los integrantes del convenio. Lamentablemente, por la situación devenida en Latinoamérica, en los últimos años, al instalarse algunos gobiernos de corte neoliberal, esta alternativa se paralizo; a parte de no haber contado, en su arranque con el apoyo requerido.

Más allá de la puesta en funcionamiento de sistemas alternos al código SWIFT, lo interesante y trascendente es la utilización en los mismos de otras monedas distintas al dólar para reflejar las transacciones financieras, lo cual, en primer término, los protege de sanciones. En segundo lugar, garantizaría la fluidez de bienes y servicios; además, de la posibilidad real de convertir esas monedas en divisas de reserva, que a su vez, puedan disminuir el impacto negativo de un posible colapso de la burbuja del dólar, ante el desequilibrio creciente del sistema financiero estadounidense.

En este orden, el Yuan apunta como la moneda a asumir el papel de referencia mundial; tal es así, que el Fondo Monetario Internacional  agregó al Renminbi[1]  a la canasta de Derechos Especiales de Giro (DEG) en octubre de 2016, asimismo, el gobierno chino -orientado en esa dirección y aprovechando ser el principal importador de petróleo, a la par de su pujante economía-, lanzo en marzo de 2018 contratos a futuros de petróleo en yuanes en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái.

Las acciones expuestas forman parte de una estrategia audaz de Eurasia, impulsada por China y Rusia, en conjunción con Irán, Turquía y tímidamente por la India –con adeptos iniciales en América como, Cuba, Nicaragua y Venezuela-, para crear y establecer su propio sistema monetario que pueda servir de instrumento para romper la hegemonía del dólar en la escena internacional y por ende en el sistema de pago, lo que significaría darle de baja a una de sus principales armas para la guerra económica con que cuenta el imperio norteamericano. El funcionamiento del sistema económico que surgirá a raíz de la pandemia del Covid19, es un escenario propicio para esta emancipación financiera.

 @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

 

[1] El Renminbi (RMB) es  la moneda oficial de China; mientras, el Yuan es la unidad base de esta moneda.

 

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