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30.Jul.2020 / 07:25 pm / Haga un comentario

Dentro del Sistema Monetario Internacional creado bajo la falacia de garantizar, entre otros, la libertad de intercambio transfronterizos, el sistema de pagos internacional (SPI) comienza a jugar un papel importante como mecanismo de dominación. En este sentido, es importante señalar que el principal SPI es el SWIFT, acrónimo de The Society for Work Interbank Financial Telecommunication con traducción al castellano como, la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales.

Es un grupo cooperativo  fundado en Bruselas en 1973, que estableció un lenguaje universal y un mecanismo estándar para las transacciones financieras internacionales con un sistema de proceso de datos compartidos y una red de telecomunicaciones, que ha logrado entrelazar, mediante el denominado Código SWIFT -clave de identificación bancaria-, más de 11.000 entidades financieras en 204 países. Funciona de manera centralizada con tres centros de datos, ubicados en Estados Unidos (EEUU),  Holanda y Suiza. En la actualidad, la mayor parte de las transacciones financieras entre los países se ejecuta en esta plataforma.

Hasta este punto, podría apreciarse como una herramienta que solo apoya el funcionamiento del SPI; situación que no es así, puesto que el talón de Aquiles o la deformación del sistema, está representado por la fuerte  influencia e intervención de los EEUU,  que dictamina, cuando así lo considera conveniente, cuales  operaciones deben bloquearse y cuáles no. Es decir, convirtió este sistema, en un instrumento político de presión y sometimiento a aquellos gobiernos, instituciones, personas jurídicas o naturales que vaya en contra de sus intereses.

Por ejemplo, en el marco de las sanciones impuestas a Irán, con el pretexto de su programa nuclear, el gobierno de EEUU presionó a la administración del SWIFT para excluir a los bancos iraníes, hecho cristalizado el 17 de marzo de 2012. Dos años más tarde, un aliado incondicional de EEUU, Gran Bretaña, solicitó la desconexión de las instituciones financieras con asiento en Rusia. La empresa rechazó esta petición, pero sigue vigente, la capacidad de EEUU, y por consiguiente de sus aliados para impedir operaciones mediante este código, disponiéndolos  de una importante arma que puede ser utilizada en la guerra comercial y/o económica que le declaren a cualquier país; como ocurre en estos momentos contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, Turquía, Rusia y China, entre otras. Por otro lado, el sistema le permite hacer del conocimiento de las autoridades  estadounidenses todos los datos inherentes a las trasferencias.

Ante tal situación, tanto China como Rusia, se activaron en la configuración de sistemas alternos, sin ningún tipo de condicionamiento y orientados en la construcción de un nuevo orden financiero. Es así como nace, el Sistema de Pagos Internacionales de China (CIPS) y la propuesta rusa del Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SFPS). Por el lado europeo,  se apertura espacio con el IBAN (International Bank Account Number-Código Internacional de Cuenta Bancaria), mientras en Suramérica, se impulsa el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE). En próxima entrega abordaremos estas opciones.

 @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

 

 

 

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