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23.Jul.2020 / 08:00 pm / Haga un comentario

La utilización del derecho internacional público para presionar a naciones soberanas, se demuestra una vez más, cuando la Corte Internacional de Justicia -quien en fecha del 17 de marzo de 2020, había anunciado, la suspensión por tiempo indefinido, debido a la pandemia del Covid19, de todas sus audiencias y actividades procesales-, decidió retomar solamente, el pasado 30 de junio de 2020, la audiencia referente al diferendo sobre el Esequibo que interpuso de manera unilateral la República Cooperativa de Guyana; audiencia, a la cual, Venezuela había señalado con anticipación que no asistiría, al no tener la mencionada corte, jurisdicción para abordar el tema. Este proceder devela la desfachatez que se fomentan desde las instancias internacionales, creadas  para garantizar la dominación imperial.

La Guayana Esequiba, en su momento, perteneció al imperio español dependiente de la Capitanía General de Venezuela, situación que posibilito al momento de declararse la independencia, mediante la aplicación del principio del Uti Possidetis Juris, ser incorporada a las Provincias Unidas de Venezuela. A finales del siglo XIX, el imperio británico se apropia indebidamente, a través del laudo arbitral de 1899, del cual, la nación demando su nulidad y logro el Acuerdo de Ginebra en 1966, donde se reconoce la controversia limítrofe y la implementación de medios pacíficos para su solución.

La zona en reclamo, está integrada por una extensión de 159.500 km2 que forma parte del Macizo Guayanés con una área costera de aproximadamente 435 kilómetros desde Punta Playa hasta la desembocadura del rio Esequibo; concibiendo derecho a la Plataforma Continental y por ende a la Zona Económica Exclusiva, en este caso, rica en actividad pesquera y con importante reservas petrolíferas, pretendidas por las grandes trasnacionales, particularmente la Exxon Mobil. En la actualidad, esta empresa tiene operaciones en el Campo Stabroek Block de 26.800 km2.

Adicional a la fuente energética, el territorio en discusión, cuenta con recursos naturales y minerales como oro, diamantes, coltán, bauxita, manganeso, mica y uranio. Asimismo, es abundante en agua dulce y cuenta con más de 8 millones de hectáreas de bosques y una biodiversidad importante de flora y fauna. Esta multiplicidad de recursos es apetecida por el gran capital, que se une a la agresión en contra de la patria de Bolívar, mediante la promoción y financiamiento de conflictos que les permita obtener prebendas del gobierno de Guyana y lograr concesiones u otra figura para la explotación de los mismos.

Hace días, voceros de EEUU solicitaron al gobierno de Guyana, permisos radiales –que fueron rechazados-, como excusas, para invadir el espacio radioeléctrico nacional. Como podemos apreciar, no solo pretenden utilizar ese país como coejecutor de la operación tenaza, conjuntamente con Brasil y Colombia; sino, producirle beneficios a las transnacionales y factores que manejan la política exterior de EEUU y del Reino Unido, quien intenta restituir su papel colonizador.

 

 @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

 

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