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17.Jul.2020 / 11:16 am / Haga un comentario

Como se ha señalado en las entregas anteriores, el Alba-TCP, la Unasur y la Celac son visiones que nacieron a la luz de las ideas inmersas en el pensamiento de Simón Bolívar y José Martí, quienes planteaban la necesidad de lograr uniones a través de enfoques integrales que tomen en cuenta las realidades de cada nación y que, independientemente del tamaño de su economía, de la población y de su fuerza militar, se establezca una relación equilibrada que tenga como elementos centrales, la cooperación, la buena vecindad, la solución pacífica de los conflictos, la no injerencia en los asuntos internos de los países y la libre autodeterminación.

Sin dejarnos llevar por un sentimiento nacionalista, resaltamos el enorme liderazgo y visión del comandante Chávez, conjuntamente con los presidentes progresistas y de izquierda de la primera década del presente siglo en Latinoamérica, con quienes se cristalizaron novedosas iniciativas integracionistas y se logró en la IV Cumbre de Las Américas efectuada en el año 2005 en la ciudad de Buenos Aires, derrotar la propuesta del Área de Libre Comercio para Las Américas (Alca) impulsada por el gobierno de EEUU desde el año 1994. Fue el momento del ¡Alca, al Carajo!

Esta situación abrió la compuerta para la confrontación de dos modelos en nuestra América, por un lado, el basado en criterios de ganar-ganar con pleno auge y por el otro, el neocolonial y de dominación propuesta por el gobierno de EEUU. Partiendo de estos hechos y tomando en consideración la perspectiva multipolar pregonada en la nueva orientación, se fomentan  espacios más allá del continente que permiten el encuentro como bloque con África y Medio Oriente a través de la Asociación América del Sur y África (ASA) y la Asociación de América del Sur y Países Árabes (Aspa). Asimismo, con Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, como presidentes del gigante del sur, se promocionan lazos con el denominado grupo de los BRICS, acrónimo de las cinco economías emergentes del mundo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Como era de esperarse, este avance es respondido por el imperio estadounidense con desestabilización de gobiernos y participación indirecta en los procesos electorales que consiguieron cambiar la correlación de fuerzas en la región, iniciándose de manera inmediata un desmontaje de la integración bolivariana en construcción; logrando, por ahora,  una especie de parálisis; a excepción del Alba-TCP que resiste incluso la posición inducida que asumió: Ecuador, Bolivia y El Salvador.

La pandemia del Covid19 ha colocado en el debate la cooperación y complementación entre naciones como mecanismo para abordar determinados problemas que por sí solo no lograrían resolverse, más aún, cuestiona la efectividad de los modelos tradicionales de integración; pero, también rescata la esencia holística y altruista de los esquemas que se impulsaron a inicios del siglo XXI, los cuales, con el intercambio y la solidaridad demostrada por China, Rusia e Irán, pueden convertirse, a su vez, en instrumentos de emancipación para la superación de la pobreza y la desigualdad existente.

@RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

 

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