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15.Jul.2020 / 08:15 am / Haga un comentario

El mundo del Siglo XXI que ya se asoma sobre el horizonte, no será bipolar, tampoco unipolar, gracias a Dios será multipolar”, con esta frase como candidato presidencial, Hugo Chávez, el 12 de agosto del año 1998 en el Palacio de las Academias en Caracas,  le expresaba al mundo la orientación de su política exterior basada principalmente  en las ideas de Simón Bolívar. La misma comienza  a concretarse simultáneamente con el ascenso y apoyo de gobiernos progresistas que propició, en primer término, la fundación del ALBA-TCP, para luego dar paso en el año 2007 a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y cristalizar en el año 2011, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

UNASUR nace bajo una perspectiva soberana, excepta de cualquier influencia imperial, donde se propone sobre la base del dialogo sincero, respetuoso y equilibrado, un espacio de integración cultural, social, económico y político entre los pueblos suramericanos, con la finalidad de combatir la desigualdad y la pobreza; a la par, de lograr la inclusión social y favorecer la participación ciudadana en aras de fortalecer la democracia en la región.

En este orden, destacamos elementos del pensamiento del Libertador  expuesto en la Carta de Jamaica – “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, deberían, por consiguiente, tener un solo Gobierno que confederarse los diferentes estados que hayan de formarse”-, que fueron considerados para la creación de la CELAC con la participación de los países de América, a excepción de EEUU y Canadá, lo cual constituyo un gran triunfo de la visión bolivariana sobre la política de dominación estadounidense promovida desde la Organización de Estados Americanos (OEA). La CELAC podemos compararla con el Congreso Anfictiónico  de Panamá realizado entre el 22 de junio y el 15 de julio del año 1826, que produjo acuerdos establecidos en “El Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua

El ALBA-TCP, la UNASUR y la CELAC son expresiones soberanas, complementarias y de cooperación –constructoras de una ciudadanía e identidad propia, libre de ataduras hegemónicas- que chocan contra  la política injerencista de EEUU asentada en la doctrina Monroe y las intenciones neocoloniales de la Unión Europea y el Reino Unido, quienes han utilizado diversos mecanismos de presión para paralizar y debilitar el avance de estos esquemas de nuevo tipo, objetivos alcanzados parcialmente debido al retorno de gobiernos de derecha, con los cuales han conseguido crear mecanismos paralelos como el denominado Grupo de Lima y el Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina (Prosur).

El Covid19, los tiempos por venir y la posición individualista –sálvese quien pueda- asumida en momentos de pandemia por países del orbe capitalista en nuestra región, agrupados incluso bajo un mismo formato de unión, han hecho girar la mirada a las experiencias de los modelos de concepción bolivariana que abordan los procesos integracionistas de manera integral y consideran al ser humano como sujeto y acción de la gestión gubernamental solidaria entre naciones.

 @RamonLoboPSUV / RamonLobo@mastodon.social

 

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