Ramón Lobo

Artículos

La Fuerza de Profesionales y Técnicos del Congreso de la Patria apoyamos los acuerdos alcanzados entre el Gobierno revolucionario y la Oposición política en la Mesa de Diálogo promovida por el Presidente Nicolás Maduro y coordinada por el Vaticano, en la voz de Monseñor Claudio María Celli, con la participación de los expresidentes Leonel Fernández, José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Ernesto Samper como Secretario General de UNASUR.

Los revolucionarios podemos decir, que con Hugo Chávez vivimos buenos tiempos y obtuvimos grandes triunfos para el pueblo, tales como el fortalecimiento del sistema democrático, la independencia política y una mayor participación popular en el manejo del Estado, a pesar de las contradicciones internas, de los oportunistas, de los traidores y otros vicios del pasado que migraron y se enquistaron en la praxis cotidiana del seno de la revolución. Vicios que Chávez supo combatir y derrotar  democráticamente en función de garantizar la mayor suma de bienestar social a los venezolanos.

Ahora, provoca decir, que ha emergido un nuevo liderazgo patriota que, a pesar de la complejidad de un sui generis país petrolero como Venezuela, y la preocupante problemática socioeconómica y política que actualmente vivimos, debido a una inclemente Guerra Económica declarada por los mismos enemigos viscerales del proyecto planteado y puesto en marcha por Hugo Chávez desde 1999, ahora, al presidente Nicolás Maduro se le presentó el reto de sentarse, nuevamente, en una mesa de diálogo con sus contrincantes en función de la paz del país.

Los cinco acuerdos logrados son una fiel demostración, por demás insistida, que los venezolanos podemos ponernos de acuerdo para resolver nuestros problemas como sociedad. Estamos en tiempo del encuentro por la paz, por la soberanía, por la democracia, por el respeto a la Constitución, a su institucionalidad y sus lapsos. Llegó la hora de recuperar el tiempo perdido en esa lucha político-ideológica, muchas veces estéril, con grandes consecuencias económicas, donde los que se han aprovechado son los especuladores e importadores, en detrimento del aparato productivo nacional.

Y, con los acuerdos de la Mesa de Diálogo queda demostrada la madurez política del presidente Nicolás Maduro y de la Dirección Política revolucionaria, así como de los sectores democráticos dentro de la oposición de entender la verdadera demanda social. Es tiempo de aislar a los más violentos de ambos lados y mostrarles la Constitución y las leyes para que las acaten. El diálogo no puede sacrificar la justicia, o la justicia no puede ser excluida del diálogo.

Esos acuerdos son la primera gran contribución a la paz nacional. Ahora la acción política del Gobierno y la oposición, de manera sinérgica, cooperativa y complementaria, debe ir en función de todos los venezolanos. Que todos seamos los grandes ganadores de esas acciones. Que ganen la clase política, los trabajadores, los empresarios y las comunidades.

Estando de acuerdo con lo dicho por Monseñor Celli: “el camino elegido es el correcto”. Poner en marcha la “Hoja de Ruta” acordada es la única vía de la convivencia democrática, del reconocimiento y el respeto mutuo entre los actores, en función del desarrollo, progreso, crecimiento y generación de riquezas que requiere tanto el país.

En tal sentido, con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en la mano, los poderes públicos y los partidos políticos deberán cumplir con lo acordado el 12 de noviembre de 2016:

1) En el campo económico-social, resolver los problemas acumulados en materia de producción, adquisición y distribución de bienes y servicios para la sociedad. Es aquí donde se requiere la participación de todos los actores con sus habilidades, conocimientos, potencialidades y recursos. Ese acuerdo es una declaratoria de “cese a la guerra económica y del bloqueo económico, financiero y comercial contra Venezuela”, que fue la principal solicitud de la revolución a la oposición y sus empresarios por la grave crisis económica que han promovido, tomando en cuenta el control monopólico de los principales medios de producción, entre ellos, los de primera necesidad.

2) En el campo político, la Asamblea Nacional, como Poder Público debe ponerse a derecho y resolver su situación de desacato ante el Tribunal Supremo de Justicia, realizando las gestiones administrativas y electorales pertinentes. Creemos necesario que el Parlamento vuelva abrir el proceso de postulaciones a rectores del Consejo Nacional Electoral, para que con base en las leyes electorales y el nuevo escenario político nacional, la sociedad civil tenga la oportunidad de postularse por medio de las Escuelas de Derecho de las Universidades nacionales y el Poder Ciudadano.

3) En el marco de la soberanía nacional y en resguardo de la integridad territorial, se acordó la defensa mancomunada Gobierno-oposición de los derechos de los venezolanos ante el diferendo existente sobre la Guayana Esequiba. Esto es un precedente histórico, porque por primera vez la oposición y el gobierno revolucionario se unirían en función de defender un mismo interés, que no es más que los intereses de la patria llamada Venezuela.

4) Se adoptó la Declaración Conjunta “Convivir en Paz”. Que es la esencia del diálogo entre los actores políticos encontrados.

5) Reforzar institucionalmente el Diálogo, que tiene que ver con la incorporación de nuevos actores en las discusiones.

En fin, estamos ante nuevos escenarios para edificar la paz, es el tiempo para alcanzar la prosperidad económica, de felicidad social y la plena soberanía que ha insistido el presidente Nicolás Maduro en los últimos tiempos, y desde la Fuerza de Profesionales y Técnicos creemos que ese es el camino que soñaron nuestros libertadores: la unidad de los pueblos por la libertad y la grandeza de la patria.

!Viva Chávez, Viva la Revolución¡

En Asamblea Extraordinaria, en Caracas, 14 de noviembre de 2016

 

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