Ramón Lobo

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10.feb.2016 / 09:35 pm / Haga un comentario

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Caracas, 03 Feb. AVN.- Hace 13 años la derecha puso en marcha un golpe económico reflejado en un sabotaje a la industria petrolera, que dejó pérdidas a la nación por más de 20.000 millones de dólares, que podrían haber sido invertidos por el Gobierno bolivariano en el desarrollo de programas sociales en materia de salud, alimentación, educación, infraestructura, y en la construcción de miles de viviendas dignas para el pueblo.

El 03 de febrero de 2003, los partidos de oposición aglutinados en la extinta Coordinadora Democrática (hoy autollamada Mesa de la Unidad) anunciaron al país “la flexibilización” o derrota del criminal paro petrolero, iniciado el 2 de diciembre de 2002, y que contó con el apoyo de un grupo de gerentes de la anti nacionalista “meritocracia” de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), representantes del sindicalismo tradicional y dueños de empresas de comunicación.

Esos mismos actores, que en la actualidad mantienen una guerra no convencional para desestabilizar la economía de la nación y frenar el avance de la Revolución Bolivariana, impulsaron un boicot marítimo y aéreo, financiero y tecnológico, en contra de la principal empresa del país.

Luis Giusti, expresidente de la estatal y asesor en materia de energía del gobierno estadounidense de George Bush, amenazó que “si Pdvsa va al paro, el país colapsa en una semana”.

Con estas acciones, la derecha pretendía desabastecer el mercado interno de combustible y gas, paralizar la exportación de crudo, generar desabastecimiento de alimentos y bloquear las cuentas de la empresa, para quebrar el Estado y provocar un estallido social, que permitiera derrocar al comandante Hugo Chávez por la vía de un golpe económico, tras el fracaso del primer intento de golpe de Estado del 11 de abril de 2002.

Uno de los propósitos de la derecha era revocar todos los avances impulsados por la revolución en materia petrolera como la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada vía Habilitante en noviembre de 2011. Esa Ley estableció que las regalías petroleras que deben pagar las empresas transnacionales pasaran de 1% a 33,3%, el Impuesto Sobre la Renta (ISLR) en actividades petroleras se incrementó de 34% a 50%, se implementó un impuesto de extracción de 33,33%; y se garantizó una participación de Pdvsa de al menos 60% en los proyectos y empresas mixtas.

Estas medidas revirtieron la llamada “apertura petrolera” iniciada en Venezuela por gobiernos neoliberales en la década de 1990, con lo cual fue entregada la industria petrolera a compañías transnacionales para debilitar la soberanía nacional sobre el crudo, aumentar los volúmenes de producción y disminuir los ingresos fiscales con el objeto de justificar una gradual privatización.

Consecuencias del paro

Durante la emisión del programa Aló, Presidente, número 138 transmitido el 9 de febrero de 2003, desde la Refinería El Palito, en el estado Carabobo, el comandante Hugo Chávez destacó que que el paro petrolero había sido derrotado gracias a la conciencia política y resistencia del pueblo y las Fuerzas Armadas en unión cívico-militar.

“Jugaron otras cartas (…) nos tiraron a sacar, pero aquí estamos hoy más fortalecidos que ayer, hemos derrotado el golpe petrolero, económico, fascista y terrorista (…) obtuvimos unidos la victoria contundente de la patria, victoria petrolera, victoria moral, victoria civil, victoria militar, victoria obrera, la victoria popular, la victoria, la victoria y la victoria: ese es el camino del pueblo venezolano de hoy, de la patria”, resaltó en esa oportunidad.

Sin embargo, lamentó que como consecuencia de la estrategia golpista de la derecha, la economía de Venezuela fue impactada negativamente. Informes de Pdvsa reflejan que, como resultado del sabotaje petrolero, se registró una contracción en el Producto Interno Bruto (PIB) de 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24, 9% durante el primer trimestre de 2003-el más alto en la historia del país-, mientras la caída del PIB petrolero fue de 25,9% y 39,3%, respectivamente.

Venezuela interrumpió, durante esos días, su papel de proveedor confiable de crudo y combustible, como consecuencia de la acción desestabilizadora.

Las pérdidas por ventas no realizadas alcanzaron más de 14.430 millones de dólares, lo que motivó una disminución de 9.998 millones de dólares en la capacidad contributiva de la empresa y sus filiales al fisco nacional, disminuyendo los recursos empleados por Ejecutivo para desarrollar los programas sociales.

La falta de suministro afectó a las empresas básicas de Guayana y se produjo una contracción en los montos de las Reservas Internacionales en Divisas y del Fondo para la Estabilización Macroeconómica, lo cual obligó al Ejecutivo Nacional, conjuntamente con el Banco Central de Venezuela (BCV), a dictar las medidas para establecer un sistema de control de cambios, con el fin de atenuar los efectos negativos sobre la economía nacional.

En términos monetarios, se observó un aumento en el efectivo de 26%, una caída de los depósitos bancarios de 8%, aumento de 4,5 puntos porcentuales en la tasa activa y una ampliación del margen de tasas de 4,1 puntos porcentuales.

El paro de la derecha dejó al pueblo sin comida, gasolina, gas; sin béisbol y con una navidad negada al libre acceso de bienes y servicios, cerrados intencionalmente por los empresarios y comerciantes en apoyo a la acción desestabilizadora. Mientras que la tasa de desempleo que durante los primeros años del Gobierno del comandante Chávez había bajado a 12%, aumentó a un 20%.

La recuperación de Pdvsa fue útil para reorientar el papel de la industria desde la concepción de soberanía y manejo del recurso en beneficio del pueblo, e impulsar el desarrollo de las misiones y programas sociales, para garantizarle a la población sus derechos fundamentales.

Saboteo continuado

La derecha nacional e internacional, que se propone detener el proceso socialista y apoderarse de los recursos energéticos de Venezuela (el país con las mayores reservas petroleras certificadas del planeta), continúa arremetiendo a través de una guerra no convencional y de un sabotaje frontal contra la economía del país.

Por medio de prácticas de especulación, acaparamiento, contrabando de extracción, ataque a la moneda y bloqueo financiero, estos mismos actores que en 2002 orquestaron el paro petrolero, tratan de crear un clima de desestabilización para derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro y acabar con las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo en 17 años de revolución bolivariana.

Los actores de la derecha, que hoy ostentan una mayoría circunstancial en la Asamblea Nacional, pretenden además privatizar las empresas recuperadas por el Estado durante la Revolución Bolivariana-incluyendo Pdvsa- para detener el proceso de inclusión social en el país.

Ante esta amenaza, el presidente Maduro llamó a la unión del pueblo venezolano a fin de fortalecer una cultura de trabajo que permita superar cualquier dificultad que pueda atravesar el país, y a defender la Patria y el desarrollo del modelo socialista.

“El modelo socialista es el único modelo que permite transitar las tormentas, preservando el derecho a las pensiones, al salario, a la vivienda, a la educación pública, gratuita y de calidad” expresó el Jefe de Estado, el pasado 16 de enero desde el Hemiciclo Protocolar durante su mensaje anual.

 

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