Ramón Lobo

Artículos

23.feb.2015 / 09:58 pm / Haga un comentario

Quien niegue que estas expresiones remiten a un Golpe de Estado (continuado) y el derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro, seguramente, se hace el pendejo y es parte de esa madeja de hechos que vienen suscitándose y que han llegado a un desenlace, que anuncia el gobierno de Barak Obama: “torcer el brazo” y “encauzar a Venezuela”.

Son tan graves y arteras estas expresiones, que nadie las asume, sino que la lanzan mediáticamente y la difunden, tal y como hicieron en el año 2014, con el mismo libreto con el que EEUU derrocó el gobierno legítimo ucraniano y montó en el gobierno al neonazismo, a costa de violencia y muerte, que hoy se extiende por el resto de Europa.

Estas expresiones, “La salida” y “Acuerdo Nacional para la Transición” apartándose de todo edulcoramiento, significan: someternos y retrotraernos a la restauración de la IV República, aprovechando que estamos en una especie de dos aguas, en las que la mayor parte de la legislación venezolana la hemos heredando del viejo Estado burgués, a pesar de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV: 1999), que nos define como un Estado social de Justicia y de derecho, además de sentar las bases de la democracia participativa y protagónica, contraria a la llamada democracia “representativa” tutelada por el imperio norteamericano, con una burguesía que parasitaba del Estado corrupto.

A estas expresiones, ahora, los cobardes del oposicionismo las quieren disfrazar y revestir con otro show hollywoodense, cual película taquillera, con aquello de que todos ellos y su base social de apoyo (mermada a un 17 por ciento de la población), la firmarán, aunque no lo lograrán, pues solo buscan banalizar, dos hechos graves, con difusión mediática.

El primer hecho grave, tiene que ver con “La salida” que no era otra cosa que por medio de las muertes causadas por las guarimbas del 2013 y del 2014, crearían el caos suficiente, para derrocar y salir, tanto del Presidente Nicolás Maduro, como del chavismo como expresión político-social, en el que se comprometieron las autoridades de universidades que actúan impunemente, además de ser controladas por los sectores más reaccionarios, entre las logias: judías, del Opus Dei, la Secta “Tradición, Familia, Propiedad” y la burguesía criolla.

En esta salida, toda la oposición golpista estuvo comprometida, tanto la desenfrenada, como la motolita. Pero, el protagonismo, lo llevaron Enrique Capriles en el 2013; en el 2014, Leopoldo López, María Machado y Antonio Ledezma, por aquello de presidir la Junta de Gobierno de Transición y para que desde EEUU no les impusieran el virreinato del señor de la harina pan, quien es, a todas luces, el verdadero jefe criollo, al que el cártel Fedecámaras-Venamcham  reconoce como su líder natural y dedica todo su esfuerzo, porque, al igual que Pedro Carmona Estanga, es la única garantía de un sólido gobierno plutocrático.

Esa salida tuvo un esterero de muertos, inocentes venezolanos, chavistas en su mayoría, cuyos autores hoy están gozando de la más cómoda impunidad, solo morigerada, con detenciones burlescas y teatrales, como las de Scaranno (ex-preso, pero no ex delincuente), Leopoldo López y Antonio Ledezma, que aún no son garantía de justicia, pues, bajo subterfugios y una arrogante superioridad, son unos exquisitos presos privilegiados, con celulares, internet, televisores satelitales, duchas calientes y cómodas habitaciones con una sola reja al final del pasillo de cada piso de Ramo Verde, muy diferente en todo, respecto de las cárceles del resto del país, en donde el pendejo y el pobre no gozan de privilegio alguno.

De “La salida” han pasado a otra consigna hecha documento, para el reparto del botín, llamado “Acuerdo Nacional para la Transición”, en donde además de declarar que no habrá paz hasta salir del Presidente Maduro y de violar la CRBV, con una “transición” que no tiene forma jurídica, ni justificación alguna, delinea su guerra económica, en la que expresa que caído este gobierno legítimo, se abastecerán los mercados internos, de productos, alimentos y servicios, lo que se corresponde con la amenaza abierta e impune de Jorge Roig, malandro con real, quien ha amenazada en voz activa y en pasiva, que seremos víctimas de su Desabastecimiento Programado, “hasta que cambie el sistema”, o sea, hasta que liquiden el chavismo, con Nicolás Maduro a la cabeza. Pero, Roig goza de suficiente  pedigrí y abolengo que le da su condición de presidente de Fedecámaras-Venamcham y protegido de la U.S. Embassy, como para invocar a este golpe de Estado continuado, con total impunidad.

Y en este acuerdo, no escapan los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), jefeados por el decano de los diplomáticos golpistas en Venezuela, el ciudadano Nuncio Apostólico de la Iglesia romana, amén de diplomáticos de EEUU, Canadá, Inglaterra, Colombia, México, Perú y Chile, entre los más activos, sin desestimar que el Secretario General de la OEA, Insulza, y el de la ONU, Ban ki Moon, con su acostumbradas diplomacia de hipócritas serviles de EEUU, ya están listos y acordados para apoyar la incursión violenta y sangrienta que adelanta el gobierno de Barak Obama.

Total, que entre el fascismo criollo y el genocida Barak Obama, mantienen en tensión al pueblo venezolano, por cuanto los estamos esperando, para responder con la vida, en defensa de la Patria. Pero, también estamos dispuestos a no conciliar absolutamente nada, ni negociar ninguna posición con la derecha, ni darles descanso si rompen los sueños del Pueblo emancipado y chavista.

Ellos y nosotros tenemos una sola certeza: la incursión violenta, dejará muerte y odios, si no la paramos a tiempo. Con canonizar al médico José Gregorio Hernández, no podrán callar al Pueblo, ni ocultar sus crímenes, en caso de que prospere su plan macabro.

Ni “La salida”, ni “El Acuerdo Nacional para la Transición”, traerán paz, sino violencia, hambre y muerte. La única salida que entendemos en el Pueblo, es la profundización del socialismo bolivariano y chavista, con el Presidente obrero, Nicolás Maduro, a la vanguardia.

 

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